Todo comenzó de una forma sencilla. Donde hoy se alza un gran aeródromo, un día solo había una modesta nave en medio de la nada y una enorme ilusión por crear algo especial. No había grandes instalaciones ni estructuras impresionantes; solo un terreno lleno de posibilidades, muchas ganas de trabajar y un sueño compartido.
Con el paso del tiempo, y gracias al esfuerzo, la dedicación y la pasión de quienes creyeron en este proyecto desde el principio, aquello empezó a crecer. Personas que llegaron atraídas por el vuelo y que, casi sin darse cuenta, terminaron formando algo mucho más grande: una auténtica familia.